Francesc Torralba: «La preferencia del Papa Francisco es llegar a los más vulnerables»

(SP). Francesc Torralba, profesor de la Universidad Ramon Llull de Barcelona y consultor del Consejo Pontificio de la Cultura de la Santa Sede, publica en SAN PABLO el Diccionario Bergoglio, un libro que ayuda a descifrar el pontificado del Papa Francisco a través de sus palabras y frases más emblemáticas. El libro, con prólogo de Antonio Spadaro, SJ, director de La Civiltà Cattolica, refleja lo que se esconde detrás de los gestos del papa Francisco: las ideas y los principios de un pontificado que trasciende lo aparente, los conceptos que sustentan el armazón de uno de los papados más ilusionantes en la historia de la Iglesia. Con motivo del lanzamiento de este libro, ofrecemos esta entrevista con el autor.

¿Por qué un diccionario para analizar el pontificado del papa Francisco?

Me interesa explorar el uso y el manejo del lenguaje que emplea el Papa Francisco, los vocablos que elabora y los conceptos que aporta en su magisterio pontificio. El lenguaje jamás es neutro en su discurso y utiliza una serie de vocablos que, a mi modo de ver, constituyen las palabras clave de su magisterio social. Constituyen las piedras angulares que el Papa Francisco expone y ahonda progresivamente en distintos contextos y situaciones. Me parece, además, que estamos frente a una constelación de términos innovadores, que introducen una novedad respecto al lenguaje de los Pontífices que le han precedido y ello enrique significativamente el acervo común de la Doctrina Social de la Iglesia. Cada Papa es fruto de su biografía, la resultante de una compleja red de factores que configuran un relato único.

Francisco es un papa cuyos gestos son muy expresivos y llaman mucho la atención. Esos gestos, ¿están recogidos también en sus palabras, y por tanto, en este Diccionario?

La palabra forma parte de lo que denominamos la estructura del lenguaje verbal, pero ésta no puede comprenderse de un modo aislado, porque el discurso humano incluye, necesariamente, aspectos paraverbales, gestos, movimientos faciales, manuales, en definitiva, corporales que, al fin y al cabo, refuerzan y enfatizan ciertas expresiones verbales. El libro se focaliza en el lenguaje verbal, pero sería un error desligarlo de su retórica corporal, de los mensajes que emite a través de sus gestos en lugares y entornos donde la fragilidad humana se hace realmente manifiesta. Los gestos juegan un rol decisivo en su magisterio, pero sería una simplificación reducir su magisterio a un conjunto de gestos.

Hay muchos libros sobre el Papa. ¿Por qué interesa tanto la figura de Francisco?

Creo que la principal razón es la potencia comunicativa de su discurso. Utiliza vocablos que poseen un significado más allá del reductor eclesial, de la terminología clerical. Abre un horizonte nuevo que incluso es significativo para quienes se ubican en la frontera de la fe o más allá de ella. Esta capacidad de salir fuera de sí, de articular un lenguaje que trascienda los límites habituales del lenguaje teológico o espiritual intraeclesial constituye un mérito del Papa Francisco. Interesa lo que dice más allá del círculo de los convencidos e interesa porque se entiende. Su mensaje es inteligible, pero no, por ello, previsible y superficial. La claridad no está reñida con la profundidad. Exige una hermenéutica de segundo nivel, pero uno puede acceder a su discurso si realizar esta segunda interpretación, porque las palabras que utiliza no forman parte de la jerga teológica o clerical.

¿Cuál considera que es el punto central, la clave del pensamiento de Francisco?

Es difícil sintetizar su magisterio social con una sola palabra. Los conceptos que exploro en el Diccionario son, a mi modo de ver, los cimientos de su arquitectura, pero no pueden interpretarse de un modo aislado, separadamente. Constituyen un Todo orgánico, una unidad de sentido, se refieren unas a otras. Existen pasillos que comunican un concepto con el otro formando una gran red de significado. La misericordia, por ejemplo, se relaciona con la salida de sí y ésta con la lucha contra la globalización de la indiferencia y el acostumbramiento.

32 palabras o conceptos. ¿Por qué este número? ¿Cree que habrá más conceptos «nuevos» en el futuro?

El número no estaba predeterminado a priori. No buscaba un número con valor simbólico. En caso contrario, hubiera optado por el número treinta y tres o cuarenta y nueve o doce, pero no aspiraba hallar este tipo de significado. Me entregué a fondo y leí y releí sus discursos, alocuciones, encíclicas y exhortaciones para indagar las palabras clave de su magisterio social y, finalmente, llegué a este número. Observo que existe una unidad en su pensamiento, un vector de ideas que se reitera en uno y otro lugar, pero siempre de un modo distinto, porque la circunstancia donde tiene lugar el discurso, esto es, el cum-textum, activa nuevas relaciones, significados y derivados del concepto que el mismo Pontífice no había desarrollado con anterioridad. Hay unidad, pero no reiteración mecánica.

Algunos de estos conceptos son palabras creadas o puestas en boga por el Papa. Estos neologismos, ¿responden a nuevas situaciones, a nuevos problemas a los que se enfrenta la Iglesia?

En efecto, algunos de estos términos significan situaciones nuevas, o, nuevas realidades que, es fundamental saber describir y contextualizar. Otras palabras no se refieren a nuevas situaciones, sino que en su discurso recrea palabras que han sido olvidadas por el tiempo, incluso ninguneadas. La palabra misericordia, por ejemplo, no representa ninguna novedad en la historia de la ética cristiana. Está, por ejemplo, ampliamente desarrollado en la Suma Teológica de santo Tomás de Aquino, pero el Papa Francisco la recupera y la sitúa en medio del discurso postmoderno reivindicando un vocablo que, durante la Modernidad y la época contemporánea ha sido eclipsada por otras, nada irrelevantes, como la fraternidad o la solidaridad.

¿Llegará a término la reforma de la Iglesia que está poniendo en marcha Francisco?

No soy un profeta, ni un adivino. La prospectiva en este tipo de cuestiones es muy arriesgada, porque si algo hemos aprendido de nuestro tiempo es, justamente, que la incertidumbre y la complejidad lo empapan todo, lo que significa que solo si se dan todas las condiciones favorables, podrá abrirse camino el espíritu de reforma que inaugura el Papa Francisco. ¿Cuándo? Imposible acotarlo en el tiempo. La vida del espíritu es sorprendente. En ocasiones, se aceleran los acontecimientos y tiene lugar una transformación que nadie había previsto tan velozmente, pero, en otras circunstancias, el espíritu se adentra en un meandro y no hay forma de acelerar el ritmo de los cambios que deben tener lugar.

¿Cómo valora las «preferencias» del Papa Francisco?: los últimos viajes, los temas de los sínodos, los puntos centrales de su preocupación…

La preferencia es clara: llegar a los más vulnerables, transmitir esperanza a quienes la ha perdido, ser sal y luz para esos seres humanos que sufren la incomprensión, la desesperación, el olvido.

¿Desea añadir algo más?

No. Solo agradecer a la editorial SAN PABLO su generosidad por aceptar mi original y por considerar que esta obra puede interesar a sus lectores.