Golpe de Estado es presionar para que el Papa dimita

(Miguel de Santiago, en Ecclesia). El corresponsal del periódico «La Croix» en el Vaticano, Nicolas Senèze, es el autor del libro Cómo EE.UU. quiere cambiar de Papa. Se trata de una obra que tiene las características de un reportaje, no tanto de una investigación. Está basada fundamentalmente en las informaciones de los últimos años (periódicos y revistas, blogs, incluso libros) sobre unos cuantos temas que le permiten al autor argumentar en favor de la conclusión enunciada en el título.

Hay que decir que el desarrollo de la obra está muy bien planteado, desde la presentación ágil y sustanciosa de los personajes clave de esta historia: el excardenal McCarrick, el hombre del escándalo, y el intrigante nuncio Viganò, el acusador. Luego desarrolla distintos momentos en los que el capitalismo estadounidense, bendecido por la práctica totalidad de sus obispos, se sintió traicionado por las palabras y los hechos del Papa Francisco: el papel frente a los abusos sexuales, la actitud acogedora y de respeto hacia los homosexuales, la condena de la llamada teología de la prosperidad, algunos aspectos magisteriales de documentos pontificios, la eliminación de la legitimación de la pena de muerte, los acuerdos del Vaticano con China… En medio, una serie de movimientos que pueden leerse en esa clave de permanente susceptibilidad entre las posturas conservadoras de aquellos obispos, a través de los cuales llegan cuantiosos donativos al Vaticano, pero que buscan orientar el destino de los mismos coartando la voluntad del propio Papa. De ahí que surjan numerosas tensiones entre quienes pretenden, gracias a su dinero, imponer los rumbos doctrinales y la autoridad suprema de la Iglesia que no quiere entrar en ese juego.

Hay coherencia en lo que se cuenta, con datos ya conocidos y otros que ilustran el laberinto de intrigas vaticanas; sabe encadenarlos y busca la causalidad para analizar mejor los efectos y sus consecuencias. El autor se implica, no es neutral; da por buenas las versiones oficiales, adjudicándose el papel de exegeta. Se advierte la ausencia de condena de las conductas de algunos eclesiásticos relevantes, pero sí lo hace sin paliativos de los inductores del golpe de Estado (no solo Viganò, sino también otros peones varios). Porque golpe de Estado es presionar para que el Papa dimita y tratar de condicionar el próximo cónclave desde los poderes económicos.

Y a muchos les parecerá innecesario el epílogo por ser susceptible de una dialéctica ociosa.

Miguel de Santiago

Ecclesia 4.037 (20 de junio de 2020) 49.