La historia de un movimien­to ejemplar

(F. Carmona, en La Ciudad de Dios). Tenemos ante nosotros ¡A la Escuela de la Paz!, un interesante libro, que no tiene autor personal ni colectivo con nombres y apellidos. El autor es una institución, la Comunidad de San Egidio, en nombre de muchos niños beneficiados por las Escuelas Populares, transformadas en la Escuela de la Paz. Coordina Adriana Gulotta, que hace la introducción, tras un interesante prólogo de Andrea Riccardi.

Nos ofrece un recorrido por la historia de este movimien­to ejemplar. La idea nace de un grupo de adolescentes estudiantes, que sien­ten la situación de la marginación, miseria y analfabetismo que ven en los excluidos de los barrios pobres de Roma y luego de otras ciudades. Serían cuatro niños, en la comunidad de San Egidio, quienes le darían el nuevo nombre de Escuela de la Paz. Aquellos niños marginados, que viven en un clima de violencia, serían luego portadores de paz. A pesar de que mucha gente creía que aquellos muchachos no conseguirían nada, porque pensa­ban que era imposible realizar el cambio pretendido. Sin embargo el mila­gro se obró como puede comprobar el lector, y ahí está.

Para mejor dar a conocer esta obra, realizada a través de las comunida­des Sant’Egidio, se divide el libro, del que hablamos, en seis capítulos, mar­cando otros tantos temas, que son los siguientes: 1, Sant’Egidio y los niños, donde explican la historia de esta obra; 2, el desafío de la educación, que puede verse realizado en los distintos continentes; 3, educar es construir la paz, cuyos frutos pueden verse en las palabras de los niños, que expresan las dificultades, vividas en la casa, aparte de otros factores; El método: 4, optar por las periferias. Allí se conocerán las razones de los niños, se crearán la­zos, a través de darles confianza, actuando como padres a fuerza de amor; 5, Escuelas de la paz en los nuevos escenarios. Narra la situación de algunos de.éstos, como la violencia urbana, En Sicilia, los niños invisibles o los me­ninos da rua en Brasil; 6, El futuro que dejamos en manos de los niños. Este último capítulo recoge un manifiesto del País del Arco Iris, que elaboran los niños de las Escuela de la Paz, en que expresan su deseo de un mundo más justo, más humano, sin divisiones de pueblos o razas. Es hermoso y ejem­plar. Y termina con unas conclusiones, donde podemos ver el fruto de las Escuelas de la Paz, patrocinadas por la comunidad Sant’Egidio.

F. Carmona

La Ciudad de Dios 231/3 (julio-septiembre de 2018) 639-640.