Invisibles pero audibles

(Cristina Inogés Sanz, en 21). Tarde pero llegaron; pocas pero comprometidas; invisibles pero audibles; mujeres pero no tontas. Invisibles. Las mujeres del Concilio, es el último libro que la teóloga Isabel Gómez-Acebo en el que, en forma de novela, nos acerca a las mujeres, prácticamente olvidadas cuando no desconocidas, que participaron en el Concilio Vaticano II como auditoras.

Juan XXIII no las incluyó en un principio pese a que dio un gran respaldo al movimiento femenino en Pacem in terris; su sucesor y continuador del concilio, Pablo VI, ya antes del mismo, había hecho comentarios a favor de las mujeres pero nada hacía presagiar que su presencia fuera algo tenido en cuenta. Es cierto que algunos obispos estaban a favor de la presencia femenina, pero, también que costó vencer las resistencias.

Gómez-Acebo no ha rastreado en los archivos en busca de esos detalles que pudieran haber pasado desapercibidos y que hubieran podido ser una anécdota; no ha hecho falta. Se ha limitado a contar lo que sucedió, y lo que sucedió fue que realmente estas mujeres fueron ignoradas y, por eso, su presencia –23 mujeres– se diluyó como un azucarillo en un café entre más de 2.900 padres conciliares. De ahí el interés de la autora por contarnos la historia de su presencia en el acontecimiento eclesial más importante del siglo XX.

Esta novela que está escrita desde el feminismo de la normalidad, le dice a la Iglesia que no puede desdeñar la aportación femenina. ¿Una novela oportunista? No. Solo refuerza un mensaje: Que la realidad no ha cambiado mucho en la Iglesia ya que seguimos sin formar parte de los órganos de decisión.

Cristina Inogés Sanz

Revista 21 nº 1.039 (febrero de 2020) 61.