Josep Otón: «Dios es la gran pregunta que nos hace avanzar»

(Rosa María Jané Chueca, en Catalunya Cristiana). Muchos lectores conocen a Josep Otón por sus comentarios a las lecturas de las misas de los domingos y festivos de este 2019 en la editorial Claret. Ahora, nos invita a ponernos en Búsqueda, su último libro de la colección «Adentro» de San Pablo, y nos advierte que el libro «no da la respuesta, da pistas para que cada uno haga su propia búsqueda. Cada uno debe escribir su propio itinerario, su propio viaje».

¿El ser humano siempre está en búsqueda?

Todo el mundo está en búsqueda. Lo que nos diferencia de otras especies, que se conforman con lo que tienen, es que nunca paramos de buscar. La intuición que tiene el cristianismo es que en esta búsqueda implícita de la condición humana existe una búsqueda de la trascendencia que va más allá de las cosas aparentes que buscamos en el día a día.

¿Dios es la gran pregunta o la gran respuesta?

Es la gran pregunta que nos hace avanzar, evolucionar. La gran pregunta a la que nunca terminamos de hallar una respuesta. Decir que Dios es una respuesta es empequeñecerlo. Evidentemente, en la búsqueda de Dios encontramos respuestas, pero Dios es demasiado grande para simplificarlo en una respuesta. Dios es un reto, es el fondo sin fondo. Esto no signiica que vivamos en la incertidumbre absoluta y desamparados, pero tampoco Dios es aquella certeza con la que todo está dicho y cerrado. Dios nos empuja a seguir buscando. Encontrar a Dios supone una mayor búsqueda. Dios es una ventana que nos permite mirar más allá, es como un trampolín que nos impulsa a seguir.

¿Cómo buscar en una sociedad saturada de información?

Creyentes y no creyentes estamos en búsqueda. En el fondo, la búsqueda de uno mismo es la búsqueda de Dios. Detrás de toda búsqueda hay una búsqueda de profundidad, lo que yo considero que es Dios. Por supuesto, hay que arriesgarse. Es lo que se le dice a Abraham: sal de tu tierra, de tus seguridades, de tu zona de confort… si no, no hay crecimiento posible.

¿Hay que educar el sentido de la búsqueda?

Tenemos que educarnos en hacer búsqueda, si no, se convierte en una actividad tan trepidante que busca respuestas fáciles. Hemos de aprender a calmarnos, a serenarnos, a ver qué respuestas encontramos. En esto, el pueblo de Israel es maestro: cuando se plantea el futuro, mira hacia el pasado, recuerda… tenemos el vicio de buscar la novedad y por buscarla, a veces, no buscamos la verdad. Es muy positivo buscar y el hecho de hacerlo quiere decir que ya hemos encontrado.

¿Somos libres para hacerlo?

Somos libres para hacer una búsqueda en libertad. Es cierto que hay condicionantes genéticos, culturales, ambientales… pero creo que tenemos un olfato para la verdad. Lo que ocurre es que quizás no encontramos lo que buscábamos porque tenemos muchos prejuicios y condicionantes, y no sabemos ver que lo que hemos encontrado puede ser mejor. Creo que hemos «pervertido» la capacidad de sorpresa. Hay muchas cosas sorprendentes que ya no nos causan sorpresa porque estamos saturados de información.

Rosa María Jané Chueca

Catalunya Cristiana 2065 (21 de abril de 2019) 48.