La fe en el Dios vivo de la Eu­caristía fortalece la existencia del creyente

(Jesús Domínguez Sanabria, en La Ciudad de Dios). Cuanto digamos de la Eucaristía siempre se queda en una mera apro­ximación. Son muchas las páginas escritas sobre el misterio eucarístico; y muchos y destacados los protagonistas que han hablado o escrito sobre esa sublime realidad sacramental de nuestra fe.

En el presente libro el au­tor, experto en la materia y gran director espiritual de muchos cristianos, ha sabido aquí reunir un grupo de meditaciones que, además de llevar la nota explícita de la fe en este insondable Misterio, al mismo tiempo orienta, anima e introduce al lector en la sintonía experimental de la me­jor devoción. Y constata lo que indica en su título: El poder de la fe, que conlleva cercanía y adhesión viva y transformadora, hasta deducir de la Eucaristía una pedagogía que orienta e impulsa la vida de modo santifi­cante y saturada de amor. Es «escuela de vida», decía San Juan Pablo II, de la cual el autor de esta breve obra nos hace deducir el aprendizaje santificador, como fruto del poder de la fe, de quien la adora, la reciba y la comulga. ‘«Descubro a Dios en la Eucaristía en la medida en que creo». Así da comienzo la reflexión inicial (p. 11). Y, después de introducirnos en unas meditaciones estimulantes, llegará a la conclusión de que si quere­mos resolver con solución trascendente todos nuestros problemas vitales «solo necesitamos una cosa: amar a la Eucaristía, apoyados en la fe» (p. 106). Es que la fe viva, saturada de adhesión y confianza en el Dios vivo de la Eu­caristía, conlleva un inusitado «poder» que fortalece y da el mejor sentido al devenir de la existencia del creyente. La práctica de cuanto contienen y sugieren las meditaciones del presente librito nos lo garantiza.

Jesús Domínguez Sanabria

La Ciudad de Dios 233/1 (2020) 295-296.