La narración real de un ser humano con sus grandezas, su ca­risma, sus flaquezas y debilidades

(Esteban de Vega, en Sinite). Se trata de una biografía breve sobre la poeta Gloria Fuertes, cuyo títu­lo responde sencillamente al propio nombre de la escritora, y que la edi­torial San Pablo publica dentro de la colección “Retratos de bolsillo”. Una obra sencilla, publicada con ocasión del centenario del nacimiento de la poeta, escrita con cariño, pero con realismo, pues no pretende una hagi­ografía en la que la imagen de Gloria quede a la altura de los ángeles, sino la narración real de un ser humano con sus grandezas, sus logros, su ca­risma, y también con sus flaquezas y debilidades.

Destaca en la mayor parte de la bi­ografía de Gloria la lucha constante contra la adversidad, ya desde los pri­meros años: familia muy humilde, re­laciones un- tanto complicadas con la madre, muerte accidental del herma­no pequeño, estrecheces económicas, guerra civil… Todo esto contribuyó a hacer de Gloria una mujer luchado­ra, libre; independiente, aunque esto le ocasionara tensiones y soledad en muchos momentos de su vida. Y la adversidad y las dificultades, lejos de frenarla, la incentivaron a escribir, pues ella misma reconoce que encontró el dolor una fuerte motivación para luchar. Y concretamente, des­cubre en la poesía una canalización en la que dar rienda a una posible ca­tarsis liberadora.

:Miren Zaitegui destaca en esta pe­queña obra que ser mujer y pretender escribir no era fácil cuando Gloria empezó a hacerlo, a edad muy tem­prana, ni lo fue durante la dictadura, ni siquiera durante la transición; pero Gloria pudo con ello, y pasó por un largo recorrido de creciente fama y reconocimiento, en el que, aún así, hubo también altibajos. Destaca tam­bién, y llama la atención que sea así, que haya tantas imprecisiones en la vida de Gloria, pues siendo una poe­ta tan reciente, hay muchos datos que siguen en el terreno de lo desconoci­do, en parte porque a la misma Gloria le gustaba jugar a los enigmas y no se preocupaba de corregir los posibles errores que sobre ella se publicaran. Por eso, no se sabe exactamente la edad a la que murió, porque es posi­ble que sus padres la registraran civil­mente cuando ya tenía algún año; ni se sabe a ciencia cierta el número de hermanos que realmente ruvo, ni el modo concreto en que se produjeron algunos acontecimientos importan­tes de su vida.

En el libro se puede seguir la evolu­ción artística de Gloria, cómo fueron surgiendo los distintos libros, las re­laciones de amistad y el amplísimo espectro de amistades que mantuvo dentro del mundo literario y artísti­co en general, a veces en medio de conflictos, la orientación sexual de la poeta, sus viajes, especialmente el que la llevó a Estados Unidos, donde trabajó como profesora agregada, los problemas con la censura y el mac­hismo, las estrecheces económicas y los reconocimientos literarios de los que gozó, los períodos de depresión y de alcohol, que le llevaron a pensar en el suicidio…

A pesar de ser una obra breve, uno se puede hacer una idea bastante profunda de la rica personalidad de Gloria, de su universo artístico, de su simpatía a la vez que su firmeza de carácter… Se agradece que con cierta frecuencia se intercalen en la prosa de la autora breves poemas de la poeta, aunque lo cierto es que se agradecería que aparecieran muchos más.

Ya cerca del final se habla, muy bre­vemente, de la actitud religiosa de Gloria, dejándola bastante impreci­sa. El Padre Ábalos, redentorista, la visitó con frecuencia en los últimos años de su vida y dice de ella que más que creer en Dios le gustaba a Gloria hablar y empaparse de él. Le confesó, en uno de sus encuentros, la siguiente afirmación: “Estoy a solas con Dios y con mi dolor”. Y también, al final de su vida, confesaba: “Tengo miedo a morir sin haber amado bastante”. Quizá por eso, y por haber sido una preocupación constante a lo largo de su vida, en su epitafio se puede leer: ”Ya creo que lo he dicho todo… Y que ya todo lo amé”. Y estas últimas palabras son precisamente las que Miren Zaitegui ha elegido como sub­titulo de esta breve obra.

Esteban de Vega

Sinite 178-179 (mayo-diciembre de 2018) 578-580.