La poesía no da argumentos cerrados o lógicos: abre puertas… y las deja abiertas

(Jorge A. Sierra, en Confer). Leer un libro de González Faus siempre es un regalo. Muchos estamos acostumbrados y leer sus análisis teológicos y sociales, siempre profundos pero accesibles, o sus comentarios sobre temas de actualidad, que suelen caracterizarse por la mesura y el sentido común, algo que nunca está de más. Instantes, el volumen que ahora nos ocupa, es cien por cien González Faus pero con un planteamiento muy diferente: un poemario.

No sorprende que alguien que quiera vivir su fe en profundidad se sitúe, al menos en algún momento de su vida, en el país de la poesía.
Es inevitable si eres un creyente, es decir, si no tienes respuestas para todo, si el vocabulario se queda corto, si la experiencia personal va mucho más allá de lo que se puede expresar racionalmente. Ahí solo la poesía puede ayudar a responder, por su sutileza y subjetividad, pero también porque no da argumentos cerrados o lógicos, sino que abre puertas… y las deja abiertas.

El libro está titulado con acierto Instantes y eso nos indica que los poemas no son largos. Apenas ocupan, en la mayor parte de los casos, una cara de un libro en formato bolsillo. La introducción general a la obra no es tampoco larga, pero sí tremendamente deliciosa: explica la génesis de estos poemas de toda una vida y la vergüenza —tan propia del poeta— de publicarlos. No estaban llamados a eso: son expresiones de los sentimientos, preñados de fe, del autor, sin más objetivo que poner por escrito lo vivido. Afortunadamente para el lector, González Faus se dejó engañar para publicarlos.

La poesía religiosa (mística dirían algunos si no les diera miedo) no tiene por qué ser ñoña, como la teología no tiene por qué ser de trazo grueso. Los poemas de González Faus son como su teología: interpelante, creyente, encarnada… viva. Están recogidos en cinco secciones más una de prosa poética. Dentro de cada sección están situados cronológicamente, algunos de ellos con breves introducciones que dan contexto al poema. En global, estas «obras poéticas completas» son una radiografía la vida y, por lo tanto, de la fe, del autor.

Destacan algunos poemas, en opinión de este lector. Sin necesidad de análisis de la calidad poética y centrándonos en el mensaje que se presentan, subrayo los que tienen que ver con el límite de la muerte: de la madre, de Mariángeles (gemela del autor), de Conchita, de la «hermana muerte»… y también las que son del «día a día», como «Engañosa vida», «Cristo y los obispos» o los muchos que con la excusa de hablar «del tiempo», descubren la presencia escondida de Dios.

La colección de San Pablo «Adentro — libros para alimentar la interioridad», a la que pertenece esta obra, se está convirtiendo en una serie deliciosa de recursos muy diferentes y a la vez complementarios, para ayudar al desarrollo espiritual del lector que así lo quiera. Es de agradecer que una editorial se anime a publicar poesía y más de carácter religioso.

Jorge A. Sierra

Confer 225 (enero-marzo de 2020) 137-138.