La revolución de la amabilidad

(Fernando Cordero Morales, en Vida Nueva). Salvo Noè, psicólogo y psicoterapeuta, es conocido por el éxito alcanzado con su libro precedente, Prohibido quejarse. Haz algo para mejorar tu vida y la de los demás (San Pablo, 2018), traducido ya a varias lenguas y que contó con un privilegiado prefacio, firmado por el papa Francisco. En el volumen que nos ocupa, Antes de juzgar ¡piensa! el autor ha sentido la necesidad de dar respuesta a una observación infinidad de veces repetida en las historias compartidas por sus pacientes: heridas provocadas por miembros de la familia, por conocidos o profesores que les han llevado a enfadarse y a decir lo peor de los demás.

Es decir, han vivido los impactos de tal manera que les condujeron a juzgar a los otros con dureza. La verdadera revolución reside, sin embargo, en la amabilidad, así como en saber perdonarnos y perdonar, que es un acto supremo de amor.

El libro se vertebra en tres partes. La primera se concentra en el análisis de los juicios y los diversos contextos en los que se desarrollan. Resulta nuclear explorar la forma en que se expresa el juicio y sus consecuencias. Noè distingue sustancialmente entre el juicio genuino, aquel que nos hace tomar la mejor decisión y nos hace respetar la siguiente, y el juicio tóxico, que crea dificultades en las elecciones personales y se vuelve destructivo incluso en las relaciones: cuando hablamos de los demás o cuando emitimos rumores infundados. La tesis defiende que el juicio retiene y el amor libera. La envidia va unida al juicio malsano, con síntomas como la malignidad, la crítica o el pesimismo. Consagra un buen espacio a los juicios en las redes sociales, a cómo reconocer y evitar el ciberacoso. Interesante el apartado dedicado al juicio a la escuela, donde se nos recuerda a grandes personajes que fueron sentenciados con juicios negativos.

La segunda parte gira en torno a por qué juzgamos a los demás, de la génesis del juicio pasando por el poder del ego, a los estereotipos y prejuicios. Noè hace una invitación a aprender de la historia. Ejemplos como el de Nelson Mandela nos alientan a expresarnos y proceder de la misma manera con que nos gustaría ser tratados.

Cultivo del silencio

La obra culmina dando a conocer los siete pasos liberadores a los que alude el subtítulo. Es la parte más original y propositiva, sobre todo, en lo referente al cultivo del silencio y de la interioridad. Echa mano de la figura de Jesús de Nazaret, que enseña a sus discípulos a no juzgar, y de Jorge Mario Bergoglio, que en sus discursos y homilías apunta insistentemente a expulsar las murmuraciones. Los siete consejos para liberarnos de la toxicidad de los juicios son los siguientes: activar la empatía, personalizar los mensajes, evitar la ansiedad y las soluciones fáciles, recurrir a la bondad, practicar la abstinencia de juzgar, centrar los pensamientos propios y ser constantes, y sustituir el juicio por el silencio.

Estamos, pues, ante un libro muy bien escrito y fundamentado, que puede ser inspirador para mejorar nuestras relaciones y nuestro mundo.

Fernando Cordero Morales, SSCC

Vida Nueva 3.189 (1 de agosto de 2020) 47.