Los lu­gares más emblemáticos para el cristiano están en lo más profundo de su corazón

(A. Moreno, en La Ciudad de Dios). En la intención del autor de esta Guía de Tierra Santa se percibe un profundo deseo de que no sea solamente una guía sin más, sino una guía-acompañante para que los lu­gares más emblemáticos para el cristiano: la Tierra Santa, Jerusalén y el Santo Sepulcro, que están en lo más profundo de tantos corazones.

A tra­vés de los apartados de la guía sentimos cómo cada uno de los Lugares de Tierra Santa son testigos y hablan de Cristo. Los Santos Lugares tienen el gran valor de ofrecer a la fe un sostén indestructible, permitiendo al cris­tiano ponerse en contacto directo con el ambiente, en el cual «el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14)». La guía nos acompañará para hacer una peregrinación, siguiendo vivamente las huellas de Jesús, nuestro Salvador. Esta herramienta tiene lecturas, salmos y oraciones que ayudan a una verdadera experiencia de crecimiento espiritual. El programa que ofre­ce esta guía consiste en 8 días en la Tierra Santa, presentado en VII apartados donde queda plasmado un contacto con la tierra que es patrimonio espiritual de los cristianos de todo el mundo, los cuales desean visitarla, en pía peregrinación, al menos una vez en su vida, para satisfacer su devoción y expresar su amor al Dios hecho niño en Belén, al divino crucificado en el Calvario, al Redentor Resucitado del Sepulcro que se encuentra en el Tem­plo de la Resurrección». El apartado V presenta a Jerusalén, para un cris­tiano, como el corazón de Tierra Santa, la síntesis de la acción de Dios en favor de los hombres. Todos, como Jesús, queremos subir a Jerusalén. Es un camino difícil, pero hay que decidirse. El centro de Jerusalén es el San­to Sepulcro: en este lugar se manifiesta de un modo especial la presencia salvadora de Dios, su amor por todos los hombres; es el Santuario «más pre­cioso que existe en el mundo para el corazón del cristiano. Sólo si se arro­dilla ante la Tumba Vacía, alcanzará a oír interiormente el eco de las pala­bras del ángel a las mujeres: «¡No está aquí! ¡Ha resucitado! Venid a ver el lugar donde lo colocaron». Es digno de valorar el apéndice con información muy útil para aquellos inquietos por vivir la experiencia.

A. Moreno

La Ciudad de Dios CCXXXII/1 (enero-marzo de 2019) 248.