Maestro, padre, apóstol

(Manuel Bru, en Alfa y Omega). Si existe una constante en la literatura religiosa católica es la biografía de los santos. Con el siglo XX alcanzaron una difusión enorme, pero sobre todo una calidad literaria y espiritual hasta entonces desconocida. La sensibilidad contemporánea y la manera de presentar la santidad con normalidad, como hace el Papa Francisco en su exhortación apostólica Gaudete et exsultate, contribuyen a ello. También ayuda la gran variedad de tipos de biografías, desde las más ex­tensas, exhaustivas y críticas, hasta las más breves y divulgativas. pero no por ello menos interesantes y emocionantes.

La editorial San Pablo se ha embarcado en un empresa fantástica que recupera. junto a otras iniciativas editoriales, la presencia en las librerías de vidas de santos accesibles a todos los lectores. sus tiempos y sus bolsillos. Se trata de la colección Retratos de bolsillo, que lleva una larga lista de biografías de santos publicadas. y que como dice el nombre de la colección, caben en el bolsillo de una chaqueta. Entre ellas. dado que estamos celebrando en España un Año Jubilar en el 450 aniversario de su fallecimiento, les propongo hoy el retrato de San Juan de Ávila.

Empieza acertando la editorial con el autor. El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, confiesa que fue Baldomero Jiménez Duque quien les hizo conocer y apreciar –a él y todos sus compañeros de seminario– a este santo. y dice de este libro que «cada párrafo resume preciosamente la vida de Juan de Ávila».

San Juan unía la oración constante con la acción apostólica. Siendo joven, cuando murieron sus padres, entregó toda su cuantiosa herencia a los pobres, para ser libre. Quiso embarcar a las Américas como misionero, pero la Iglesia lo retuvo en España por su gran labor evangelizadora. Se dedicó a la predicación y al incremento de la práctica de los sacramentos. concentrando sus esfuerzos en mejorar la formación de los candidatos al sacerdocio, de los religiosos y los laicos, con vistas a una fecunda reforma de la Iglesia.

Nos ha legado un gran amor a la Sagrada Escritura –que sabía casi de memo­ria–, un encendido fervor por la Eucaristía, un deseo sincero y eficaz de reforma auténtica en la Iglesia –mediante la renovación del clero y del pueblo–, y una gran estima y conocimiento del sacerdocio ministerial. Como suele ocurrir con los san­tos. otros muchos entraron en contacto con él y se beneficiaron de sus consejos y doctrina. Entre ellos, san Ignacio de Loyola, san Juan de la Cruz, san Juan de Dios. san Pedro de Alcántara y santa Teresa de Jesús.

En 1946, el Papa Pío XII lo declaró patrono del clero secular de España, modelo para sus sacerdotes. Y en 2012, Benedicto XVI lo proclamó doctor de la Iglesia universal.

El Año Jubilar de san Juan de la Ávila está atrayendo a fieles de toda España y de todos los continentes a Montilla. donde vivió los últimos años de su vida y está en­terrado. Entre los eventos del Jubileo. en breve se celebrará la segunda edición del Congreso Internacional sobre san Juan de Ávila. del 21 al 23 de noviembre, donde participarán monseñor Angelo Amato, SBD, prefecto emérito de la Congregación para las Causas de los Santos; monseñor Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización, o el padre Arturo Sosa, SJ, general de la Compañía de Jesús.

Manuel Bru

Alfa y Omega 1.139 (31 de octubre de 2019) 27.