El mundo… la casa común

(Francisco J . Caballero, en Vida Religiosa). Presentamos este mes un libro que nos urge a tomar decisiones sobre nuestro planeta. Leornardo Boff, en esta breve obra, hace un recorrido por los principales problemas que afronta en la actualidad la Tierra y que podrían derivar también en la erradicación de la especie humana en un futuro no muy lejano. No es un libro catastrofista.
Liberar la Tierra no es otra cosa que aprender a relacionarse con ella de otra manera. Contemplarla, quererla y no concebirla exdusivamente como una fuente ilimitada de recursos accesibles y baratos. A pesar de los datos que aporta el autor su visión es esperanzada, el escenario actual puede no ser una catástrofe inevitable sino una crisis purificadora capaz de proyectarnos hada delante. Para ello rescata una mirada contemplativa y critica el modelo de producción capitalista: «Debemos producir de acuerdo con las necesidades de la humanidad, en armonía con la Tierra, respetando sus límites, en un espíritu de justicia y solidaridad con las generaciones futuras, lo que requiere un nuevo paradigma de civilización» (p. 22).

El libro está dividido en diez capítulos y una interesante introducción. En ellos nos propone escuchar de nuevo a los profetas; nos invita a damos cuenta de cómo el hombre se ha convertido, a la vez, en torturador y víctima del medio ambiente… En el sexto capítulo –uno de los más interesantes– presenta seis cambios necesarios para acoger el mañana. El primero de ellos es pasar de un desarrollo cuantitativo a uno cualitativo; el segundo conjugar sostenibilidad con los derechos de la Tierra; el tercero es darnos cuenta que el medio ambiente no puede ni entiende de tener fronteras, constituye una totalidad; en el cuarto invita percibir la Tierra como un organismo vivo, es un superorganismo, la madre Tierra. Cambiar la visión del ser humano como dominador y pasarlo a ver como la porción de la Tierra que siente, piensa, ama y venera –es el quinto– y, recuperar una sana espiritualidad que no es solo de las religiones sino que surge cuando la conciencia es percibida como parte del Todo, es el sexto. La espiritualidad da sentido de veneración por la grandeza del universo creado y anima a celebrar, disfrutar y admirar.

También propone el autor recuperar el sentido de lo sagrado, una relación de amor con la Tierra nos hace amarla, y lo que amamos lo respetamos y cuidamos… no lo explotamos. Para poder encarnar todo esto el autor plantea recuperar una ética globalizada que apueste por un autodesarrollo regulado, una nueva conciencia ética que nos haga responsables del caos ecológico y el calentamiento global, o dicho de otra manera con las cuatro «R»: reducir, reutilizar, reciclar y reforestar.

Conduye el libro con un pequeño homenaje a Teilhard de Chardin como precursor de esta visión para concluir con esta frase: «El futuro pasa a través de esta utopía, su amanecer ya ha sido anunciado».

Francisco J . Caballero

Vida Religiosa 127/8 (octubre de 2018) 48.