No se puede ser cristiano y no orar

(Jesús Rojano, en Misión Joven). El teólogo suizo Hans Küng no necesita presentación. En su ancianidad ha escrito esta obra breve pero muy interesante sobre la oración: La oración y el problema de Dios.

Parte de reconocer que mucha gente ya no reza, y es que «la crisis de la oración es una crisis de fe en Dios en general» (p. 27). Pero en orar o no hacerlo, se juega la fe en Dios: «La oración es la prueba práctica de la comprensión de Dios: como es expresado Dios, así se practica la oración» (p. 28).

Tras repasar las diversas formas de oración en las espiritualidades orientales (místicas) y occidentales (proféticas), concluye que no se puede ser cristiano y seguidor de Jesús sin orar: «Como el amor necesita afirmaciones de amor si quiere seguir vivo, así también la fe necesita de testimonios de fe si no quiere perecer. Ya cuando le digo a Dios “creo en ti”, entonces oro» (p. 82). Eso sí, la oración debe ser sincera y no meramente convencional: «Lo principal es que la oración pro­venga del corazón y no sea simplemente el resultado de las costumbres adquiridas» (p. 94).

Para los que leyeron hace décadas las grandes obras de Küng (Ser cristiano, ¿Existe Dios?… y otras), este librito constituirá una agradable y jugosa sorpresa.

Jesús Rojano Martínez

Misión Joven 508 (mayo de 2019) 71.