Pensar mejor para actuar con más coherencia

(Jesús Domínguez Sanabria, en Revista Agustiniana). Hay que comenzar por agradecer a Antonio Jiménez Ortiz el acierto de verter sus muchos conocimientos y experiencias de Sacerdote, de Religioso, y, sobre todo, de Profe­sor de Teología en esta amplio y a la vez detallado relato de cuanto implica hoy enfrentarse a la vivencia sincera de la fe, superando los inconvenientes y cuestio­namientos que nos plantea el ambiente social en que vivimos.

El título y el sub­título son un acierto: estamos llamados a vivir con autenticidad La fe en tiempos de incertidumbre; tenemos que abordar la más viva realidad de una teología que, no solo haga pensar, sino que al mismo tiempo se proponga dar orientaciones y aclaraciones a las cuestiones más interpelantes de la existencia humana. No es un estilo de planteamientos teológicos al modo clásico.

Sin desdeñar cuanto la tradi­ción y las explicaciones doctrinales del Magisterio de la Iglesia nos han planteado, es preciso proyectar una Teología más viva, práctica y de anhelos de fidelidad a Dios en las circunstancias actuales. Y, replanteando la más interpelante revelación de la Palabra de Dios y las sabias decisiones de dicho Magisterio, el autor lo hace: se lo plantea, y logra que su relato nos induzca a pensar mejor para actuar con más coherencia en el contexto actual. Y, si resulta arduo la transmisión y vivencia constante de la fe, siempre es de agradecer que –como indica el autor– comence­mos por ser conscientes de lo que hoy exige un planteamiento correcto del sentido de la vida, para llegar a comprender mejor la respuesta que los Evangelios, el ser y vivir de Jesús de Nazaret, y cuanto posteriormente nos revelaron los Apóstoles, que escribieron sobre Él, nos han trasmitido.

Todo el libro es más que una síntesis de Teología Católica. Superando esquemas tradicionales, el autor logra hacernos pensar no solo para encontrar los fundamentos y los argumentos clarividentes de la doctrina cristiana de la fe, sino que además agrada y anima a abordar la vida con renovado entusiasmo y testimonio fidedigno que llene de pleno sentido el devenir en que hoy nos ha tocado vivir. Los nueve amplios capítulos o apartados del presente libro, pretenden hacer un planteamiento de la teología de la vida para toda persona inquieta por dar el mejor sentido trascendente a su existencia, porque –como afirma el autor– “la clave de nuestro futuro es Dios” (p. 595)… Y “el medidor definitivo del encuentro con Dios es Jesucristo”… En consecuencia, “cuando un corazón humano, en su búsqueda sincera del bien, da el sí a Dios…, Dios Padre responde con un amor infinito” (p. 597).

Llegar a esta esperanzadora orientación vital, hace que leamos con detenimiento y agradable reflexión cuanto aquí nos redacta el autor.

Jesús Domínguez Sanabria

Revista Agustiniana 163 (septiembre-diciembre de 2019) 643-644.