El proceso de búsqueda de la verdad de la existencia de san Agustín

(M. Fernández, en La Ciudad de Dios). San Agustín, peregrino de Dios: Biografía intensa, reflexiva, acerca de los acontecimientos más impor­tantes del proceso de búsqueda de la verdad en la que radica el significado y carisma de toda la existencia de Agustín, escrita por Andrés G. Niño, agustino, reputado experto de la vida y la obra de San Agustín, que ha con­seguido tener una influencia intelectual, espiritual y acertada hasta nues­tros días; sin duda debido a la contundente riqueza teológica y humana de sus numerosos escritos.

El autor recorre lo más importante de su trayecto­ria y camino espiritual, la presenta en formato breve, accesible, de manera que hoy podamos beber en las fuentes más fielesel agua clara y pura como «peregrino con San Agustín», pudiendo hacer cada uno de nosotros una reflexión acerca de nuestra propia vida.

Oye la voz de Dios por medio de su madre Mónica que le advierte de los abusos cometidos en su juventud, como muchos jóvenes de nuestro tiem­po que al abandonar el hogar familiar dejan de lado la fe y las vivencias religiosas, buscando una felicidad pasajera en las realidades sensibles, du­rante este periodo de juventud Agustín inicia el estudio de la filosofía clá­sica. Pero esto no le llena y sigue buscando la verdad hasta que en la edad adulta .retorna a la paz, a la fe de la infancia, dando paso a su conversión.

En este peregrinaje Agustín no puede vivir sin amigos, se siente incom­pleto, sin recursos humanos para alcanzar una forma elevada de vida feliz, siendo esta amistad profundamente social, basada en verdaderos valores humanos y que le sitúa en una dirección hacia una más profunda vivencia en amistad con Dios. Caminando de un estado de ánimo juvenil de disper­sión, y división interna, al de madurez, de solidez y entregada contemplación espiritual, a la escritura y a la acción pastoral. Donde nos deja las más be­llas descripciones de la naturaleza del alma, la palabra como inteligencia universal, Dios objeto de la felicidad humana, o la posibilidad de la unión con Dios en la contemplación; son los nuevos horizontes que nos abre Agus­tín. Ha sido su peregrinaje espiritual por Milán y Roma lo que le ha robus­tecido su fe y fundamentado su perspectiva monástica como pastor de la Iglesia universal. Esta experiencia es una lección magistral que seguirá re­sonando en la Iglesia por los siglos.

La disciplina más duradera de Agustín, gran maestro y líder espiritual, es quizá la de enseñarnos a peregrinar en la ciudad terrena, inmersos en el mundo en que estamos pero al que no perte­necemos, con la esperanza puesta en la Ciudad de Dios que permanece.

M. Fernández

La Ciudad de Dios 232/2 (abril-junio de 2019) 434.