Provocación y reto ante la queja

(Roberto Pérez Conejero, en Razón y Fe). Hay quien dice que la queja se ha convertido en el idioma oficial de nuestro país. Esto es claramente una generalización, pero sí podemos plantearnos que, en una sociedad cada vez más acostumbrada a la inmediatez y a la comodidad, quejarse se ha convertido cuanto menos en un extendido hábito. En este contexto el libro Prohibido quejarse, del psicólogo Salvo Noè, representa una clara provocación y todo un reto para aquel que se acerque a sus páginas; empezando por su taxativa portada. 

El libro se estructura en tres partes que marcan un sencillo itinerario. En la primera parte ofrece un análisis, desde una visión psicológica, de los mecanismos que nos conducen al hábito de quejarnos y las consecuencias que tienen sobre nuestra manera de mirar la vida y a nosotros mismos, convirtiéndose en un pesado y determinante lastre. A continuación, analiza las quejas desde el fenómeno de la crisis, identificándola como un elemento propio de la vida, y nos invita a verla como oportunidad para crecer. En este sentido, corre el riesgo de restar legitimidad a las quejas o las recriminaciones que pueden ser lícitas y saludables dependiendo del contexto y puede dar a entender que tener esa actitud resiliente ante las crisis surge simplemente del deseo de verlo así. Finaliza este bloque con la idea del Papa Francisco acerca del grave daño que causan las quejas, pues nos roban la esperanza.

El segundo bloque desarrolla un modelo teórico-práctico basado en cómo nos situamos y relacionamos personalmente con los demás. De él se desprenden diferentes tipologías que nos pueden ayudar a identificar nuestros mecanismos relacionales que llevan a la queja. Define los roles de víctima, perseguidor y salvador como modos de actuar que pueden resultar legítimos o destructivos en las relaciones. Todas las tipologías se reflejan en ejemplos de la vida cotidiana que plantea más adelante. Por último, anima al lector a realizar un itinerario de cambio de actitud, centrado principalmente en el ámbito laboral y no en la reflexión y el crecimiento desde los valores.

El tercer bloque elabora una propuesta concreta mediante preguntas, actividades y fichas destinadas a realizar un cambio de actitud y ganar en eficacia y eficiencia en el abordaje de tareas. Repasa tareas relacionadas con lenguaje, planificación, motivación, confianza y autoestima. Esta propuesta no debe ser tomada por el lector como la “panacea” ante las crisis vitales que lastran nuestro carácter y deseamos cambiar. Abordar crisis graves requiere un fuerte compromiso y en ocasiones más que la lectura de un libro, aunque esta pueda ser un buen punto de partida. Cierra el bloque repasando con más detalle el concepto de autoestima, que subyace a lo largo de todo el libro.

En definitiva, la lectura de Prohibido quejarse resulta ligera y fácil. Es un libro sencillo que cumple con el objetivo de ser útil para todo aquel que desee abordar personalmente la costumbre de la queja. Ofrece un resumen de elementos clave al final de cada capítulo e introduce algún sencillo ejercicio práctico que resulta muy útil para fijar conceptos e ir desterrando las quejas de nuestro lenguaje.

Roberto Pérez Conejero

Razón y Fe 1.437 (enero de 2019), 118-119.