Salvo Noè: «La queja daña el corazón»

(Tamara Cordero Jiménez, en Revista 21). Salvo Noè se describe como una persona que “se ocupa de almas perdidas y almas en transformación”. Este escritor, psicoterapeuta y mediador familiar presenta en España su primer libro traducido a nuestro idioma: Prohibido quejarse (San Pablo, 2018), en el que analiza cómo la queja se ha convertido en un recurso habitual de nuestro tiempo y nos anima a pasar de ella a la solución para amarnos más. Prohibido quejarse ha conquistado el mundo y al Papa Francisco, que prologa el libro en esta nueva edición. Nos citamos con él en su visita a nuestro país.

La queja continuada es un problema de nuestrasociedad. ¿Por qué recurrimos tanto a ella?

Lo hacemos por costumbre, hemos cogido el hábito, esta dinámica, este mecanismo que es comportamental negativo y que nos está llevando a que aumenten los problemas y las enfermedades del comportamiento, a que existan disturbios comportamentales. Por esto es necesario cambiar de rumbo.

¿Por qué recomienda no quejarse?

Porque la vida es bella y hay que vivirla buscando soluciones y posibilidades. En cambio la queja conlleva una actitud negativa. Hay que sonreír y enseñar a nuestros hijos a hacer lo mismo porque la vida es una oportunidad y hay que aprovecharla.

Al Papa Francisco le preocupa mucho este tema.

El cristiano es alegre, expresa alegría. Y frente a una dificultad busca la solución. El cristianismo enseña a vivir la vida buscando nuevas oportunidades. Hay que cruzar por los momentos difíciles, pero saliendo de ellos y yendo a mejor. Hay momentos que son de muerte, pero después viene la resurrección. No podemos quedarnos siempre en la situación de muerte, porque entonces nos quedaríamos en un eterno Viernes Santo. Al contrario, hay que pasar por las dificultades, hay que atravesarlas pero para mejorar la vida. Entonces se da una transformación para que la vida vuelva a florecer. Es una apertura de la vida misma, pasando por la dificultad.

Su discurso nos recuerda mucho al Evangelio, ¿están muchas de las claves para encontrar la solución en él?

Sí, las claves están ahí pero ahora las estamos viendo de una manera actualizada. Están llevadas a la situación del día a día que se vive hoy y las dificultades que encontramos en nuestro tiempo.

¿Las personas espirituales se quejan menos?

Sí, es posible, pero no es algo automático. Pueden tener una facilidad para ello pero depende de la persona y cómo esté trabajando. Depende de lo que ha vivido, de su experiencia pasada y de cómo le han enseñado a hacer frente a la vida, porque hay muchos cristianos que también se quejan.

¿Por qué decidió escribir este libro?

Lo hice para despertar, espabilar. Quería sacudir este contexto que se estaba convirtiendo en una especie de caldo de cultivo. Un dia dije ya está, y lo dije en voz alta.

Le entregó el libro a Francisco porque sentía que tenían la misma opinión sobre el tema.

Un día escuché una homilía del Papa, pero oí solo un trozo en el que decía que “la queja daña el corazón”. Entonces me sorprendí y busqué la homilía entera y me dí cuenta que tenemos muchas cosas en común y por eso tuve muchas ganas de encontrarle.

Lleva más de 20 años estudiando el comportamiento humano, ¿cómo hemos cambiado?

Estamos más aturdidos, nos hemos vuelto más “tontos”. Y lo que nos ha dado el golpe final ha sido la tecnología. Caminamos mirando abajo, con la cabeza agachada, mirando pantallas, no nos miramos a los ojos, pero claro, el corazón necesita miradas y abrazos. Hay que darle la vuelta a esta situación y usar la tecnología solo y cuando sea necesario.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Hay proyectos importantes y uno podría ser: “Noè, consejos para salvar a la especie” así que sigue por la misma estela (risas).

En su visita a España Salvo Noè nos habló de su relación con Francisco. El libro Prohibido quejarse los acercó porque él creía que pensaban igual sobre el tema. Al Papa le encantó el cartel que acompaña al mismo y lo colgó en su residencia de Santa Marta, una imagen que dio la vuelta al mundo. Sobre él nos cuenta que dejando aparte el discurso religioso recomienda escuchar sus palabras y aplicarlas. “No importa que seáis religiosos o no, dejar de lado esa cuestión, sus palabras son útiles para el entorno, para la familia, para la vida diaria”.

“Francisco suele decir una cosa, sobre todo cuando lo atacan: ‘Silencio y oración’. No hay que crear conflicto, hay que rezar por los que tienen el corazón en conflicto. Yo aprecio mucho su capacidad de gestionar tantas problemáticas, no nos lo imaginamos, pero a la vez es una persona muy alegre. Tiene una humanidad desarmante y cuando te encuentra lo primero que te pregunta es: ‘¿Qué necesitas?’. Solo con estar cerca suya ya te está ayudando”.

Prohibido quejarse ya ha vendido más de 15.000 ejemplares en Italia y se ha traducido a 16 idiomas. Salvo nos cuenta que “lo más importante es aprender a cómo salir de los problemas, cómo hablar cuando se presenta un conflicto para que haya un encuentro, encontrar la solución en vez de quejarnos”. “Porque -añade- la vida es encuentro, posibilidad, ganas de estar. He querido recoger en el libro el amor para la vida, hay que amarla y evitar estropearla para que no se vuelva pesada y difícil. Las lágrimas son importantes cuando estamos tristes, pero en momen-tos concretos, no siempre. Hay momentos para morir y momentos para resucitar”.

Tamara Cordero Jiménez

Revista 21 (noviembre de 2018) 48-49.