Una síntesis de la fe que responde a los desafíos del ambiente occidental

(Koldo Gutiérrez, en Misión Joven). Antonio Jiménez Ortiz es un conocido teólogo salesiano. Su reflexión se caracteriza por tener un claro sentido pastoral. El autor presen­ta así la motivación por la que ha escrito La fe en tiempos de incertidumbre: «Desde hace ya tiempo, las sociedades europeas están sometidas a vertiginosas y profundas transformaciones sociales que condicionan también la experiencia religiosa. Hombres y mujeres se sienten tentados por el individualismo, empujados hacia la indiferencia, mientras la imagen de Dios se les hace borrosa y confusa. La transmisión de la fe se ha convertido así en una tarea ardua y complicada». 

El autor, en las pp. 18-99, describe los objetivos del libro, consciente de las tendencias religiosas presentes hoy en nuestros ambientes. En definitiva, ofrece una síntesis de la fe, desde la sensibilidad y los interrogantes del contexto social y cultural actual, respondiendo a los desafíos que plantean los desplazamientos en la experiencia religiosa en el ambiente europeo y, más ampliamente, occidental.

Es muy sugerente el prólogo, firmado por el cardenal Fernando Sebastián: «Los creyentes encon­trarán en estas páginas una buena ayuda para ilustrar y fortalecer su fe, para intensificar su vida espiritual y actualizar sus tareas apostólicas. Sacerdotes y catequistas, los educadores cristianos en general, pueden encontrar en este libro una gran ayuda para sus tareas pastorales. Los no cre­yentes, si tienen la paciencia y la valentía de leer y meditar lo que aquí está escrito, con la ayuda de Dios, que nunca nos falla, podrán descubrir y aceptar la revelación cristiana como un camino verdadero de crecer en humanidad y alcanzar la plenitud de la vida» (pp. 9-10).

Al leer el epílogo del libro nos damos cuenta del importante camino realizado con la lectura de este libro, siguiendo la senda trazada por Antonio Jiménez. En él se describe la llamada «concen­tración teológica de la experiencia de la fe», que constituye el centro nuclear de esta síntesis de la fe cristiana: «La revelación es Dios que nos sale al encuentro de la historia; la gracia es Dios en lo profundo de toda persona, que busca y hace el bien; el reino de Dios es Dios, que por Jesús entra en la historia como salvación y misericordia, transformando la realidad misteriosamente como levadura en el seno de la masa de pan; la salvación es Dios que colma de manera absoluta los más profundos anhelos de la persona…; el cielo es Dios como ternura que acoge incondicionalmente, para siempre; el purgatorio es Dios como amor que nos purifica» (p. 598).

Koldo Gutiérrez

Misión Joven 504-505 (enero-febrero de 2019) 108.