Maestro, padre, apóstol

Maestro, padre, apóstol

(Manuel Bru, en Alfa y Omega). Si existe una constante en la literatura religiosa católica es la biografía de los santos. Con el siglo XX alcanzaron una difusión enorme, pero sobre todo una calidad literaria y espiritual hasta entonces desconocida. La sensibilidad contemporánea y la manera de presentar la santidad con normalidad, como hace el Papa Francisco en su exhortación apostólica Gaudete et exsultate, contribuyen a ello. También ayuda la gran variedad de tipos de biografías, desde las más ex­tensas, exhaustivas y críticas, hasta las más breves y divulgativas. pero no por ello menos interesantes y emocionantes. (más…)

El proceso de búsqueda de la verdad de la existencia de san Agustín

El proceso de búsqueda de la verdad de la existencia de san Agustín

(M. Fernández, en La Ciudad de Dios). San Agustín, peregrino de Dios: Biografía intensa, reflexiva, acerca de los acontecimientos más impor­tantes del proceso de búsqueda de la verdad en la que radica el significado y carisma de toda la existencia de Agustín, escrita por Andrés G. Niño, agustino, reputado experto de la vida y la obra de San Agustín, que ha con­seguido tener una influencia intelectual, espiritual y acertada hasta nues­tros días; sin duda debido a la contundente riqueza teológica y humana de sus numerosos escritos. (más…)

Padre de monjes y fundador de Europa

Padre de monjes y fundador de Europa

(Mª. J. García, en Nova et Vetera). Que un santo del siglo V siga atrayendo a los hombres de hoy, dice mucho a favor de san Benito. Y esto no solo por la Regla que dejó a sus monjes, llena de sabiduría, de profundo conocimiento humano y de discreción, sino por la santidad de su vida, según nos lo relata san Gregorio Magno en el 2º Libro de los Diálogos. (más…)

Dos grandes santos hermanos

Dos grandes santos hermanos

(Óscar Alonso, en Antena Conventual). De san Francisco se ha escrito mucho, de todo, demasiado incluso. De hecho, a veces el exceso de fervor acaba por ocultar, sin pretenderlo, la imagen de una figura tan carismática y potente. Pero estamos en una cultura que adolece de buenos lectores. Además, el mantra de nuestro tiempo es «no tengo tiempo» para casi nada. Tampoco para leer con serenidad, para quedar atrapado por una historia o por un personaje que nos zarandee y despierte. (más…)