Rezando con el discípulo amado

Rezando con el discípulo amado

(Pedro Barrado, en Vida Nueva). El cuarto evangelio es un escrito que ha fascinado desde siempre y que ha sido leído e interpretado de muy diferentes maneras (un detalle que puede ser significativo: el primer comentario al evangelio de Juan se lo debemos a Heracleón, un autor gnóstico de mediados del siglo II). (más…)

Un desafío para la Iglesia

Un desafío para la Iglesia

(Paula Depalma, en Vida Nueva). El subtítulo de Mujeres, espiritualidad y liderazgo –De la mística a la acción– expone muy bien el contenido de estas páginas. Afianzar los fundamentos en la mística y en las experiencias fundantes de la fe para hablar de temas candentes en la Iglesia como la autoridad, los nuevos espacios de participación y de presencia de los laicos y encontrar nuevos modelos de liderazgo… son algunas de las claves que ofrecen este libro dirigido por la actual presidenta de la ATE (Asociación de Teólogas Españolas), Silvia Martínez Cano. (más…)

Más ventajas que límites

Más ventajas que límites

(María Victoria Morán Ruiz, en Vida Nueva). La espiritualidad infantil inaugura una colección sobre el método Godly Play, basado en los principios pedagógicos de Montessori, para presentar a los niños las narraciones bíblicas, las acciones litúrgicas y el silencio, de manera que puedan desarrollar su experiencia espiritual a partir de los relatos, la reflexión, la expresión artística y el juego. (más…)

Lo esencial de forma amena

Lo esencial de forma amena

(Fernando Cordero Morales, en Vida Nueva). Chema Álvarez amplía la conocida colección Religión para torpes con este volumen –La Iglesia para torpes– que pretende, siendo fiel a su espíritu sencillo y divulgativo, aproximar la realidad de la Iglesia a la gente de hoy. Sobre todo, a aquellos que carecen de una oportuna información sobre la realidad eclesial. (más…)

Un grito de amor dolorido

Un grito de amor dolorido

(Jesús Martínez Gordo, en Vida Nueva). El lector, cuando se adentra en La revolución pendiente, se topa con un texto apasionado y ágil, pero, sobre todo, escrito con amor dolorido. Apasionado, porque es la aportación de un laico que quiere serlo en una Iglesia corresponsable y sinodal. Y ágil, porque quien lo redacta es un periodista que sabe comunicar. Pero, sobre todo, escrito con amor, ya que es un bautizado que sigue a Jesús en la Iglesia con todas sus fuerzas. Y, a la vez, dolorido, porque en su andadura eclesial se encuentra con no pocos comportamientos, actitudes y decisiones que –desmedidamente autoritativos– no le gustan nada. (más…)