Un diálogo en el que descubrimos que podemos ser, cómo queremos serlo y con quién

(Miguel Ángel Escribano Arráez, en Iglesia Hoy Franciscanos). Dentro de su colección para construir la interioridad de la persona, la editorial San Pablo nos invita a leer Ser, de Elena Andrés Suárez. Con él la autora no pretende otra cosa que entablar un diálogo con el lector en aras de ayudar a construir o al menos buscar, su propio ser.

Uno de los grandes problemas que nos encontramos en nuestra sociedad es el miedo a interiorizar, preferimos que nos lo den todo hecho y que no nos preocupemos de cómo somos ni qué es lo que queremos construir en nuestra vida. La autora, conocedora de esta realidad, nos invita a ir leyendo este libro no como una novela o un ensayo sino como un diálogo en el que descubrimos que podemos ser, cómo queremos serlo y con quién.

Por ello el libro tiene tres partes bien claras; en primer lugar, para poder darnos a los demás debemos descubrirnos a nosotros mismos y todo encauzado hacia la felicidad que nace de querer crecer desde lo que hemos elegido ser. Ahora bien, esta felicidad está reñida con nuestra sociedad. Para algunos es una utopía a la que no se va a llegar nunca, es ese mito que ya desde la antigua Grecia hacia lanzarse a los héroes en pos de una realidad lejana a la que vivían en sus hogares. Y, sobre todo, en una sociedad mercantilista y del momento hace que lo cotidiano no tenga razón de ser y por ello no podamos ser felices en lo que acaece cada día en nuestra vida. De ahí que se nos invite a convertirnos en ser humano, abiertos a lo cotidiano y al encuentro diario de lo novedoso.

Pero no podemos olvidar que la felicidad nos debe llevar a la renuncia de estar asegurados a los demás. Debemos aprender a volar y ser libres, de ahí que debemos soltarnos de nuestras ataduras. Ese soltarnos sólo encuentra sentido en la liberación de cada uno que quiere construir una vida, desde lo que somos y no lo que el mundo quiere que seamos. Debemos, por tanto, dar un sentido creyente a nuestra vida lo que nos llevará a ser visionarios de un futuro que queremos realizar desde lo que somos y renunciando al no-yo que dice la autora que no es otra cosa que aquello que nos aseguraba, pero nos alejaba de nosotros.

Por último, descubrir que solo somos yo si somos en un nosotros, que es amigo al lado de los demás. Que cuando nos acercamos al otro es para darte en aquello que podemos y debemos estar atentos. Y como no puede ser de otra manera atentos al mundo creado no por mera ecología integral sino porque es obra de Dios.

En definitiva, un libro a la vuelta de la Navidad muy atrayente para nuestra reflexión personal.

Miguel Ángel Escribano Arráez, ofm

Iglesia Hoy Franciscanos (enero de 2020) 32.