Un san Juan de la Cruz desmitificado, ausente de clichés y de leyendas

(A. Montero, en Studium). Dentro de los grandes sanjuanólogos actuales, el padre José Vicente Rodríguez es de los más eminentes. Estamos ante la segunda edición de esta monumental obra sobre San Juan de la Cruz. La primera apareció en 2012 y, según reconoce su autor, con críticas muy favorables. Y no es fácil que una obra de este volumen y de este tema, se reedite en el corto plazo de tres años. Se trata de la obra de toda una vida de investigación en Bibliotecas y Documentos. No hay tema sanjuanista por fútil que pueda parecer que el autor de este libro no le tenga estudiado y bien documentado. El único que hasta ahora se le ha escapado es el del Proceso inquisitorial que San Juan de la Cruz realizó sobre la posesa de Ávila María de Olivares Guillamas. Pero si se encuentra en alguna parte, seguro que lo encontrará. Uno de los encantos con que se encuentra uno en la lectura de esta obra es que aquí se nos presenta a un san Juan de la Cruz desmitificado, ausente de clichés y de leyendas. Como el autor dice, ni leyenda blanca ni leyenda negra. Ni un místico que vive en una burbuja divina e insolidaria, ni un santo austero y duro, una especie de erizo que al acercarte te pincha con sus púas. “Se trata de una personalidad variopinta y polivalente. En su existencia hallamos escenas llenas de ternura, momentos trágicos, también situaciones cómicas. Es un hombre que lo mismo hace de hortelano, que de peón de albañil. Compone los mejores versos de la poesía lírica española, lo mismo que hace un diseño de Cristo en la Cruz, o va cantando y llenando el aire de coplas por los caminos, o gime como una paloma en la cárcel, de la que se fuga arriesgándolo todo”. Las cualidades literarias del autor hacen del libro una lectura sumamente amena. Esta, sin duda, es una obra para la historia. Los índices de personas y lugares enriquecen notablemente este importante volumen.

A. Montero

Studium, vol. LVI, fac. 2, pp. 335-336.