Una de las figuras señeras del periodismo religioso reciente

(J. J. P. Solana, en revista Sembrar). La editorial San Pablo cumple con su deber y busca entre sus plumas escogidas, la de Juan Cantavella, una que case bien con la obra, el nombre y el hombre, a la hora de biografiar a Manuel de Unciti, una de las figuras señeras del periodismo religioso reciente.

Manuel de Unciti (San Sebastián 1931-Madrid 2014) une a su condición de periodista, la condición de sacerdote y a esta, la seña genuina de misionero a tiempo total.

Juan Cantavella no desaprovecha la oportunidad que le brinda la memoria, el conocimiento y, sobre todo, el amor recíproco que se profesaron, para hacer un canto obligado a figura tan señera. Da la casualidad que la vida le puso en el vértice de un acontecimiento singular, el apogeo de la vida eclesial del Vaticano II, y en la cima de un verdadero momento misionero como el que vivieron las Obras Misionales Pontificias de aquellos años. Y aprovechó la tal coyuntura convirtiendo su vida en un verdadero signo de animación de evangelizadores. Ayudó su condición de escritor, maestro y formador de otros muchos como fueron los que pasaron por aquella Residencia Azorín en la que se formaron unas cuantos centenares de profesionales del medio y que hoy en día dirigen importantes publicaciones del país.

J. J. P. Solana

Sembrar. Revista quincenal diocesana de Burgos 1.138 (del 9 al 22 de febrero de 2020) 10.