Una invitación a ser, a vivir y no solo a sobrevivir

(Jorge A. Sierra, en Confer). Ejemplar a ejemplar, la colección «Adentro. Libros para alimentar la interioridad» de la editorial San Pablo se está convirtiendo en una extraordinaria serie de textos breves, asequibles y profundos ideal para el crecimiento personal o para regalar a amigos entrañables. El número que nos ocupa en este momento –Vida– no lo es menos, con la garantía de un autor ya consagrado en la temática.

Enrique Martínez Lozano, prolífico escritor en el ámbito de la espiritualidad, especialmente desde la perspectiva de la «no dualidad», nos presenta en Vida una agradable síntesis de su pensamiento. De hecho, casi en cada capítulo se refiere a alguno de sus otros libros, más largos, donde se puede desarrollar más esa parte. Naturalmente, el objetivo de este pequeño volumen es precisamente servir de introducción y, quizás, de invitación para seguir ahondando.

La obra está dividida en tres partes, precedidas de un prólogo que nos explica el porqué de un título tan sencillo, sobre todo en unos momentos donde sentimos que la «vida» no puede ser menos que paradójica y, claro, frágil. El primer paso, entonces, es natural: sentir la vida, sentirnos vivos. Casi es una tautología digna de Les Luthiers, pero es así: solo es vida cuando merece ser vivida. Y eso implica darle hondura a la vida, vivir más desde dentro y ganar en confianza, como el propio autor resume con la metáfora del pájaro posado en una rama: no confía en que la rama no se rompa, porque en quien confía es en sus propias alas, que le pueden sostener aunque se rompa el árbol.

La segunda parte es la más desarrolla la espiritualidad de la «no dualidad», una de las líneas de pensamiento espiritual de mayor boga, que ayuda a compatibilizar diferentes tradiciones religiosas y se sustenta en la mística, aunque las consecuencias que se extraen de esos textos pueden ser discutibles. Desde luego nadie [puede] dudar, con el autor, de lo difícil que puede ser ser auténtico si se vive dividido, aunque aún hay distancia hasta afirmar, más allá de la poesía, que «todo es uno». Frente a la arrogancia de la división, el sí que asume libremente la realidad y, al mismo tiempo, la trasciende.

La tercera parte comienza con una frase de la sabiduría popular de la abuela del autor: «lo que viene, conviene». Los que hemos tenido la suerte de convivir con nuestros mayores conocemos no pocos refranes que transmiten la misma certeza… el mismo San Pablo en Rom 8, 28 y otros muchos maestros espirituales, como el propio autor recoge. Más allá de los análisis, Martínez Lozano propone dar respuesta a la pregunta fundamental: «¿qué o quién soy yo?». No supone resolver la paradoja de la vida, implica asumirla, reconocerla y dar luz a una vida que busque la autenticidad.

Por último, la breve conclusión anima al lector a vivir, a ponerse en camino con paz y libertad. La respuesta a las preguntas con mayor horizonte (como «para quién soy» o «cuál es mi misión y vocación») queda a discreción de cada uno. El autor, tanto en la conclusión como en el poema del epílogo, nos ofrece un atisbo de su respuesta, que es la del Evangelio. Una nueva invitación a ser, a vivir y no solo a sobrevivir, algo cada vez más necesario. Una lectura que, incluso sin estar de acuerdo en todo, ayuda e inspira.

Jorge A. Sierra, FSC

Confer 227 (julio-septiembre de 2020) 443-444.