Una lectura que ayuda a comprender de la manera más clara y precisa las palabras de Jesús

(Vicente Borragán, en Studium). Jesús habló el arameo, pero escuchaba la lectura de la Biblia en la sinagoga en hebreo, y sus palabras de su predicación nos han llegado en griego. De alguna manera, por tanto, las tres lenguas tienen que decirnos algo de él. En Palabras originarias para entender a Jesús, los autores han seleccionado 40 palabras/sentencias de Jesús, expuestas y comentadas a partir del texto oficial, es decir, el griego de los evangelios, interpretado desde el fondo hebreo, y recreado desde el arameo, la lengua materna de Jesús.

Pikaza comienza cada capítulo comentando la versión griega de los textos elegidos, mientras que V. Haya ha releído esos mismos textos desde la versión aramea de la Peshitta, para reubicar el evangelio y las palabras de Jesús en un trasfondo semita que sigue estando vivo, recreando así de un modo fiel lo que pudo haber sido el espíritu de fondo del mensaje de Jesús. Así han pretendido actualizar su figura y su mensaje de Jesús desde tres enfoques distintos (el griego, el hebreo y el arameo), sin que haya oposición alguna entre esos tres tipos de lectura, sino que nos llevan de la mano a comprender de la manera más clara y precisa lo que Jesús dijo y la forma en que le comprendieron sus primeros oyentes y discípulos desde esas lenguas. Pikaza expone el sentido de los términos clave de cada uno de los textos elegidos, en griego y en hebreo, mientras que V. Haya lo hace desde su fondo original semita, es decir, desde el arameo.

No recuerdo que nadie haya hecho un trabajo semejante a este. Por medio de él nos abrimos a una nueva aproximación a la figura de Jesús, que se enriquece, se amplía y se abre como en varias direcciones. Cada palabra clave es rastreada hasta su etimología más íntima, ya que las palabras tienen mucho que decirnos apenas las preguntemos por su significado original. ¿Quién sabe, por ejemplo, lo que significa el nombre de Jesús, evangelio, justicia, escucha, pobres, reino, etc. etc.? Esa es la razón por la que aparecen tan constantemente en el texto términos en griego, arameo y hebreo, por medio de los cuales los autores intentan que no se marchite su frescura original.

Los pasajes han sido elegidos con la intención de llevar a los lectores a un acercamiento al Señor: Jesús, el Salvador, la oración de los ángeles, la meditación de María, la Palabra se hizo carne, crecer en sabiduría y en gracia, bautismo de fuego, limosna, ayuno y oración, el evangelio de los pobres, la resurrección, la tumba vacía, revestidos con el poder de lo alto, el soplo de Jesús, guiados a la Verdad, Pan vivo bajado del cielo, el vino del reino de Dios, la escucha de María, la revelación a Pedro, de ellos es el reino de los cielos, etc. etc. ¿Por qué han escogidos esos temas? ¿Son los más decisivos de los evangelios? No, son unos cuantos temas a través de los cuales los autores han querido mostrarnos una manera muy especial de hacer la lectura de la palabra de Dios, rastreando la etimología de algunas palabras claves, con objeto de penetrar más profundamente en su contenido. Seguramente muchos podrán disfrutar con su lectura.

Vicente Borragán

Studium LIX, fasc. 1 (enero-abril de 2019) 143-144.