Una vía de investigación acerca del Jesús histórico

(J. Gutiérrez, en La Ciudad de Dios). Las aportaciones científicas de M. Pesce sobre el Jesús histórico y los orígenes del cristianismo son normalmente garantía de seriedad y dignas de ser consultadas. Es un historiador preparado y respetado por su equilibrio y la exactitud de sus análisis y su fascinación por acercarse al Jesús histórico. Su preparación es óptima, ya que ha estudiado con destacados teólogos, v. gr. Dupont, Käsemann… y a ello se añade su preparación en historia e historia del cristianismo antiguo, etapa que domina, como la exégesis actual. Conoce bien la literatura rabínica. Actualmente enseña historia del cristianismo en la Universidad de Bolonia y dirige la revista “Annali di Storia delt Esegesi”, muy en línea con sus investigaciones y con artículos, que se consultan, leen, con agrado. En definitiva, su buena pre­paración histórica y exegética le dan vía libre para abordar el tema del Jesús de Nazaret y los mismos orígenes del cristianismo.

Nuestra pregunta es: ¿Todos estos elementos son suficientes para adentrarse o investigar a Jesús de Nazaret? Ha fundado en Italia diversos Centros de Estudios Religio­sos e Históricos, con la finalidad de investigar el cristianismo y judaísmo desde el lado histórico. Hemos de reconocer, no obstante, que los libros de M. Pesce son fuentes abundantes de sabiduría, y bien organizados y claros. Por ello, me alegra el presentar esta obra y la traducción al español realizada por de la Editorial San Pablo, para los lectores del mundo hispánico.

El título del libro marca claramente el camino que sigue nuestro autor en su investigación. Por eso, la obra comprende dos partes: una dedicada al estudio de la figura histórica de Jesús, recal­cando su origen judío, muy integrado en su pueblo y sin intención de fundar un grupo distinto, aunque con algunas dimensiones peculiares, como aquello que se refiere al perdón y al sacrificio. M. Pesce recalca en sus estudios, al analizar esta temática, que Jesús nuca pretendió fundar una nueva religión. Cuando uno lee esta clase de obras, y vale para este nuevo libro de M. Pesce, uno se pregunta: ¿qué Jesús quieren presentarnos estos estudiosos del Jesús histórico? ¿Dónde quedan temas fundamentales de la fe cristiana? Diríamos la resurrección de Jesús, su carácter salvador o la misma personalidad, humanidad, de Jesús, su preexistencia (Jn 1,1-18) y preocupación por los hombres. Son elementos que no se niegan ex profeso, pero… quedan muy en la sombra, oscuridad.

Y el libro trata, además, su segunda parte, del origen del cristianis­mo y que lo presenta M. Pesce como una ruptura o corte con el Jesús de Nazaret. En este caso, el origen del cristianismo lo sitúa M. Pesce en torno a otras figuras históricas del cristianismo, Justino y su controversia con Trifón. Para M. Pesce lo llamativo es: ¿Cómo nace el cristianismo se­parado del judaísmo y sin conexión con Jesús? El libro de Hechos de los Apóstoles, sus personajes centrales: Pedro y Pablo, ¿en nombre de quién hablan o a quién siguen? Para M Pesce, dos puntos han de profundizarse detenidamente, al analizar este problema del nacimiento del cristianismo: el lado histórico de Jesús y la diversidad de grupos, seguidores de Jesús, que se originan después de su muerte. Nuestro autor admite la compleji­dad del problema y el obtener soluciones convincentes. Se ha centrado mucho, como una novedad introducida en ambos temas: en el estudio socio-antropológico, aplicado a, estudio del Jesús histórico y, para los orí­genes del cristianismo, no olvidar el estudio o perspectiva sociológica y antropológica (pp. 225-369), como su unión con los estudios exegéticos.

Lo novedoso del presente estudio, cuyo original es del año 2011, es la atención que presta nuestro autor por la exégesis histórico-crítica, siguiendo a sus maestros. Su larga dedicación al estudio del Jesús histórico, su buena preparación histórica, sus juicios y soluciones tan comedidas y respetuosas del adversario en la historia, que lo suyo no es definitivo, sino una vía de investigación. Todos son méritos que engrandecen a este autor, que a estas virtudes, añadiría su exposición ordenada y estilo fluido, que animan a seguir leyendo la investigación, que contiene multitud de notas técnicas, algunas muy extensas, y aclaratorias. La obra cierra con una vas­ta bibliografía, (pp. 371-421), mucha del propio M. Pesce, más un índice onomástico y el índice general. La obra es iluminadora, y como colofón, me ha encantado releer lo que Pesce afirma de sus dos maestros: E. Käse­mann y J. Dupont (pp. 197-222). Un acierto el traducir este tipo de ensayos a la lengua de Cervantes, en definitiva.

J. Gutiérrez

La Ciudad de Dios – Revista Agustiniana 232/2 (marzo-abril de 2020) 640-642.