Unciti, protagonista y narrador de la historia reciente de la Iglesia española

(Jorge A. Sierra, en Confer). Nos encontramos ante una agradable y completa biografía de quien fue protagonista y narrador de la historia reciente de la Iglesia española, escrita por un amigo y discípulo que, a pesar de la cercanía, se esfuerza por ser ecuánime y mostrar todas las dimensiones de una persona poliédrica, singular, comprometida y abierta a la novedad.

Manuel de Unciti (1931-2014), vasco de raíces navarras, nació y se formó como sacerdote en un Iglesia en crecimiento numérico, clerical y con no pocas ínfulas triunfantes que, en el periodo que corresponde con su vida, sufre transformaciones radicales –algunas más predecibles que otras–. Es una etapa fascinante que al biografiado le corresponde relatar, analizar y vivir con intensidad. Por su vocación periodística (peculiar «vocación dentro de la vocación» de misionero que siente desde la juventud), Unciti se convierte en referente indispensable del periodismo católico y, por lo tanto, en actor de varias composiciones, algunas no poco dramáticas: el auge y caída del periódico Ya, la presencia pública de la Iglesia durante y después de la Transición, la creación o renovación de semanarios católicos de tanta envergadura como Vida Nueva, el problema del nacionalismo vasco y la violencia de ETA y la reorganización –dolorosa para el protagonista– de las Obras Misionales Pontificias (OMP).

Comienza la biografía de forma tradicional, narrando los orígenes familiares de Unciti y sus inicios como seminarista y sacerdote. Desde el primer momento se destaca su interés y dedicación a la promoción de las misiones, aunque no participara directamente como misionero en países empobrecidos. Sin embargo, sus artículos, libros y labor en las OMP demuestran a las claras que se sentía impelido a poner a la Iglesia en «estado de misión», expresión afortunada y recuperada en el actual pontificado con la que probablemente se sentiría muy identificado.

Tras su formación y ordenación, Unciti podría haber seguido una carrera como investigador –precisamente en el campo de la misionología– pero los tempranos artículos y colaboraciones en las revistas tradicionales de promoción de las misiones le llevaron a explorar un campo poco trillado para un sacerdote católico: el periodismo. Estamos hablando de la segunda mitad de la dictadura franquista y, al mismo tiempo, del Concilio Vaticano II y los tumultuosos tiempos que le siguieron. En ellos la figura de Unciti gana influencia tanto a través de sus escritos como, sobre todo, por la creación de la Residencia Azorín, una pequeña comunidad de estudiantes de periodismo con fondo católico que se convirtió, en sus casi cuatro décadas de existencia, en una verdadera «academia» de comunicadores. Por sus habitaciones y tertulias, así como por las páginas del libro que nos ocupa, pasa la práctica totalidad de los periodistas católicos de los años 1970 y 80: Pelayo, Martín Descalzo, el propio Cantavella…, así como destacadas figuras de la Iglesia española: Tarancón, Setién, Patiño y muchos otros.

El autor se describe desde el principio como antiguo discípulo, amigo y admirador de Unciti –al que llama Manolo–, además de buen conocedor de la realidad eclesial y periodística de nuestro país, pero eso no le impide relatar momentos en los que el protagonista se mostró especialmente controvertido, polémico y hasta contradictorio, pero nunca ambiguo. Se destacan –especialmente en el último capítulo, titulado «Carácter y entrega de este cura»– su generosidad, su amplitud de miras y su sincero empeño por ayudar a la Iglesia a dialogar con la sociedad pero también sus conflictos con la jerarquía, con la dirección de algunos de los medios con los que colaboraba, sus fracasos e incomprensiones.

La biografía se lee con agilidad a pesar de la profusión de nombres y los saltos temporales que realiza el autor para mostrar el desarrollo completo de tal o cual proyecto. Cantavella compone un relato particular y complementario a otros para conocer la historia reciente de la Iglesia española y lo hace sin acritud ni panegíricos, una actitud siempre necesaria y que en ocasiones se encuentra ausente de este tipo de libros. Completan la obra una serie de fotografías, una completa bibliografía, algunas de las homilías más significativas y autobiográficas de Manuel de Unciti y su proyecto de crear un semanario cristiano de actualidad, Mañana, que finalmente no se pudo llevar a cabo. Solo se echa de menos una cronología breve que ayudaría al seguimiento y ubicación de algunos de los eventos que se narran en la biografía.

Jorge A. Sierra

Confer 224 (octubre-diciembre de 2019) 612-614.