Vivir centrados en Dios

(Jesús Domínguez Sanabria, en Revista Agustiniana). El título –La llave de la puerta estrecha–, a primera vista, quizá pueda confundir. El subtítulo –Una llamada al corazón para el camino del amor y de la verdad– puede hacer intuir que el terma es amplio e interminable. Sin embargo, ya desde el principio, la lectura del libro se hace una oferta de reflexiones sencillas, coherentes con el Evangelio y bien encajadas en la vida real, en la que sin abordar un tema concre­to, se desgranan aspectos importantes de la persona humana, siempre teniendo en el horizonte la dimensión cristiana.

El autor es un veterano esposo y padre de familia, ya con nietos en su haber. Y lo bueno que contienen sus narraciones, es que además de afrontar realidades muy comunes y orientarlas debidamente con criterios de saber, nos habla desde una experiencia personal que le ha llevado a vivir y convivir desde la fe y con amor. Y ahora nos ofrece sus convicciones y experiencia. Y en este sentido cada uno de los capítulos o apartados –por lo general todos ellos muy breves y fáciles de leer y asimilar– aborda una activi­dad humana distinta, diligencias o posturas vitales muchas veces sin coherencia entre sí, pero conteniendo realidades estimulantes, orientadoras, necesarias en la vivencia y convivencia humana. Al final todas sus interesantes reflexiones llevan a la grata consecuencia de vivir centrados en Dios, convencidos de que Él está de alguna manera presente en todos las circunstancias y avatares de la vida; porque «amar, buscar la verdad, buscar a Dios…, de todo eso será de lo que tengamos que dar cuanta al final de esta jornada» (p. 149). Y Él nos dirige siempre; su Espíritu nos acompaña; y, por muy «estrecha» que se presente la puerta de acceso, con Él contamos para realizar con bondad y amor nuestro devenir humano en cualquier escenario de la vida.

Jesús Domínguez Sanabria

Revista Agustiniana vol. 59/2 (2018) 480-481.